Espiritualidad Benedictina

Oficio Divino

Creemos que Dios está presente en todas partes, y que los ojos del Señor vigilan en todo lugar a buenos y malos, pero debemos creer esto sobre todo y sin la menor vacilación, cuando asistimos a la Obra de Dios.

"Sirvan al Señor con temor."
"Canten sabiamente."
"En presencia de los ángeles cantaré para ti."
Regla de San Benito 19

Ilustración del Oficio Divino

El Oficio Divino es la oración de todo el pueblo de Dios, que ha sido dispuesto y preparado para que puedan participar no solo los clérigos, sino también los religiosos y los laicos. Laudis Canticum 1. Fiel al mandato de Cristo de orar siempre sin desanimarse (Lc 18,1), la Iglesia no cesa nunca su oración. Nos exhorta con estas palabras:

“Por medio de Jesús ofrezcamos a Dios un sacrificio de alabanza” (Heb 13,15)

Esta oración se manifiesta no solo en la Eucaristía, sino también en otras formas, especialmente la Liturgia de las Horas, que tiene como fin santificar el día y la noche. Ordenamiento General de la Liturgia de las Horas 10.

El Oficio Divino ofrece un tesoro espiritual mediante himnos, salmos y lecturas. En él nos unimos a la humanidad entera en sufrimientos y alegrías, presentando alabanzas y súplicas al Padre.

Esta Liturgia de las Horas está estructurada para santificar cada momento del día a lo largo del año litúrgico. Las oraciones se distribuyen así:

  • Oficio de Vigilias: Oración nocturna de alabanza.
  • Laudes: Oración de la mañana, recuerda la Resurrección.
  • Sexta: Oración del mediodía, conmemora la Cruz.
  • Vísperas: Acción de gracias al atardecer.
  • Completas: Última oración antes del descanso nocturno.

Para que esta oración sea una verdadera fuente de gracia y piedad, debe ser celebrada de forma digna, atenta y devota, de modo que la mente concuerde con la voz. Ordenamiento General de la Liturgia de las Horas 19.

Otra imagen del Oficio Divino